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sábado, 4 de noviembre de 2017

De malas críticas y alabanzas inmerecidas

Cuando publicamos algo en Internet, nos exponemos a críticas de todo tipo, puesto que hay gente de todo tipo y gustos de todo tipo. Las críticas vienen bien, puesto que todos cometemos errores que no solemos ver. Pero a veces, no hay que prestar atención a las críticas, ni buenas ni malas.


He leído en algunas redes a gente diciendo que va a dejar su blog, o que va a cerrar tal o cual página porque hay “personas” que están acosándolas continuamente, haciéndoles sentir mal a base de infravalorar su trabajo o su arte. A mi esa clase de “gente” que se pone a mensopreciar a los demás, me merece compasión y pena, pues tienen unas vidas tan desgraciadas y son tan inútiles que solo sirven para entrar en las páginas de personas que poseen el arte que ellos no tienen ni tendrán jamás, e intentar que lo abandonen. Jamás hay que prestarles atención a estos “individuos” ni tampoco a sus supuestas críticas.

Una alabanza sienta muy bien. Nos alegra el día y nos renueva el ánimo de crear. ¿Quién no siente ganas de escribir más cuando alguien le dice que escribe muy bien, cuando es más de una persona la que se lo dice? Las alabanzas están muy bien cuando las merecemos, solo entonces. En la red hay tres tipos de personas: los que van de frente, los que son un tanto incultos o bien tienen un pésimo gusto por la literatura u otras artes y los que carecen de vergüenza (sustitúyase por h. de p. si se cree conveniente). Estos dos últimos tipos son los más pródigos a las alabanzas inmerecidas. Si bien algunas veces las alabanzas dependen del gusto en cuestión y sobre gustos no hay nada escrito, el resto de las ocasiones es por falta de conocimientos sobre arte o por desvergüenza, pues saben perfectamente el daño que pueden hacer, y que de hecho hacen.

Porque cuando alaban tu obra no la revisas. Si está bien, ¿para qué? Sí, es posible que algunos los hagamos, pero hay gente que no lo hace, sobre todo a ciertas edades en las que te lo crees todo y más una alabanza. Esta gentuza, hablando ya claro, te hace subir a una nube desde la que no ves tus errores y que cuando en una editorial te dicen que no van a publicar tu obra por razones más que obvias la caída es de lo más dolorosa.

Las críticas “negativas” molestan, no agradan, pero a la larga son mucho mejores, pues nos ayudan a aprender y mejorar, que es lo que al final nos acercará a nuestro sueño de publicar. ¿O es que alguien quiere publicar cualquier cosa? Si es así muy bien, pero luego no quejarse porque la gente, la que verdaderamente lee y la que verdaderamente tiene buen gusto y criterio literario, nos diga que no leerán ninguna obra nuestra nunca más porque no hay por donde cogerlas.

Yo ya desconfío, me agradan las alabanzas que recibo, por supuesto, pero reviso mi obra y estoy siempre atenta a las críticas, que son las que realmente necesito. También desconfío de las reseñas de libros, tanto las buenas como las malas, pues a lo mejor se deben al gusto en sí de quién hace la reseña o la obra no es tan buena. O no es tan mala. Muchas veces las editoriales envían libros a bloggers a condición de que la reseña sea buena, a fin de promocionar al autor/a del libro, por no decir que directamente pagan por una buena reseña. Y muchas veces no merecen tal promoción. No porque lo diga tal blogger de mucha influencia es realmente bueno o realmente malo; no sabemos que hay detrás, si una opinión sincera o el gusto de esa persona sin criterio alguno o directamente un pago.

Es muy fácil engañarse a uno mismo con las alabanzas. Y también es muy fácil caer en en la pena que da desmontarle a una amistad su sueño. Ese es otro problema que veo mucho, amigos que con su mejor intención no les dicen a sus amistades que su escritura, su música o el arte que desarrollen no está listo todavía, o incluso que nunca llegará a nada. Hay gente que no tiene potencial para escribir, cantar, tocar algún instrumento o pintar, pero que como tienen dinero y pueden permitírselo se "dedican" a algún arte. Estas personas suelen estar rodeadas de gente que los alaba constantemente, bien porque les dé pena decirles la verdad bien porque quieran sacarles algo. Y estos "artistas" están tan subidos en su nube que no se dan cuenta ni de lo uno ni de lo otro.
O gente que engaña a los demás, que te hace creer que ha publicado su libro o su disco, que tal editor o productor se ha interesado en ellos, pero que resulta que han coeditado o pagado directamente al productor en cuestión. Al igual que las reseñas "buenas", los prólogos de tal autor y las "colaboraciones" de tal o cual músico o artista también se pagan.

Hay gente a la que le gusta vivir en la mentira, que la verdad les resulta tan fea y aterradora que prefieren una mentira bonita aunque no tenga futuro, y esto no sólo en el arte sino también en la vida real. Esas personas se creen felices, y quizá en cierta manera lo sean, pero cuando la realidad los golpea el dolor es mucho mayor que cuando no se vive en la mentira.

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