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lunes, 3 de julio de 2017

Malas interpretaciones

Recientemente he visto un vídeo sobre malas ideas en autoayuda.

Estoy de acuerdo con algunas de las cosas que dice, como que no hay que obsesionarse con ser perfectos y positivos, y sí que es verdad que algunas veces se malinterpretan los mensajes de autoayuda.

Pero no estoy de acuerdo en que hay que hacer algo más que desear para conseguir las cosas. A veces se requiere esfuerzo, para desarrollar talentos, que sí, se pueden tener innatos o no, pero otras veces se dan las circunstancias para conseguir eso que deseas sin que hacer nada por ello.

Yo siempre quise vivir en Sevilla. Y tengo que reconocer que nunca hice nada por irme a vivir allí, y al cabo del tiempo dejé de querer irme a vivir a esa ciudad.
Cuando ya lo había olvidado, conocí al que es mi marido, que vivía allí, y tiempo después de estar juntos, pese a tener opciones de vivir en Sevilla o en la ciudad en la que yo vivía, nos fuimos a vivir allí. Y el precio de ambas opciones era similar.

¿Qué quiero decir con esto? Que no siempre es esfuerzo y trabajo duro. Que a veces esas cosas suceden, y cuando menos te lo esperas o cuando dejas de desearlo, o de desearlo tanto como antes.

También quise tener perro y mi madre siempre decía que no. Y un día nos pidieron cuidar a uno y luego ella accedió a que se quedara para siempre. Son ya seis perros los que han vivido en su casa, y yo lo único que hice fue insistirle un poco para que tuviéramos uno.

No recuerdo ahora más cosas, en cuanto las recuerde, las pongo.

Y tampoco estoy de acuerdo en que no es cierto que "todo lo que nos pase es culpa nuestra", en que eso exime de culpa al emisor del mensaje.

Para empezar, cada uno decide si seguir un mensaje o no. Si no hacemos lo suficiente, o si se nos presentan oportunidades y no las aprovechamos (sin que otros influyan en esa decisión) es nuestra culpa. Y desde luego si no hacemos nada por conseguir lo que queremos (estudiar, informarnos, ahorrar, etc...) sin que otros factores externos y personas nos influyan, es culpa nuestra también.

Por supuesto, creerse especial en la medida de que no tenemos que medir nuestras palabras, que nos vamos a ofender con cualquier cosa que nos digan o nos pase, es una mala interpretación, y una excusa para no responsabilizarse de los propios actos.

Tampoco es cuestión de evitar a toda costa las emociones negativas, ni los pensamientos negativos, evidentemente es imposible que de vez en cuando alguno acuda la mente, o que en nuestra vida pasen cosas negativas. Hay sucesos que se dan en la vida de toda persona y que no se pueden evitar. Pero siempre hay que irse a lo positivo, no en plan obsesionarse (no, no todo el mundo se obsesiona con estar positivo) sino en que los pensamientos se alejen lo más posible de lo negativo. Pensar en positivo hace que nos sintamos mejor, y aunque solo sea un poco, esto mal no viene.

Esto que voy a decir a continuación no lo dice en el vídeo, pero aprovecho para ponerlo aquí. Ponerse en lo peor, en lo negativo que pueda pasar o finalizar una situación, no es lo mejor. Que te evitas el palo, no, no te lo evitas. Si ha de acabar mal acabará, y esperar solo eso lo único que hará es que la espera sea más amarga. ¿Que ese esperar lo peor hace que estemos preparados y busquemos más soluciones? Puede. Primero depende de la persona, pero por lo general lo que hace es poner nervioso/a a quienes están en una situación así, y eso no es que ayude a pensar con claridad. Y el palo no se evita, obviamente si te lo esperas te dolerá un poco menos, pero no evitará que te duela. Hay sufrimientos que no pueden evitarse.
En mi humilde opinión (por supuesto puedo equivocarme) hay que mirar posibilidades y no descartar NINGUNA, pues todas pueden darse. ¿Qué son si no las enfermedades raras? Posibilidades ínfimas, a veces menos de una entre un millón. Y sin embargo se han dado.
Y es que puede que no se dé lo peor sino algo malo pero no tan malo. O algo que se acerca a lo bueno pero que sigue siendo malo. O algo regular. O algo bueno. Porque a veces la vida da giros inesperados, cosas que nadie se esperaba, que ni siquiera eran posibilidades muy remotas.
Por lo tanto, ¿de qué sirve si no estar en tensión preparados para lo peor? Para amargarse, y para que si sale lo bueno o algo casi bueno tenga un regusto amargo, por todo el tiempo que hemos perdido temiendo lo peor.
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