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sábado, 4 de noviembre de 2017

De malas críticas y alabanzas inmerecidas

Cuando publicamos algo en Internet, nos exponemos a críticas de todo tipo, puesto que hay gente de todo tipo y gustos de todo tipo. Las críticas vienen bien, puesto que todos cometemos errores que no solemos ver. Pero a veces, no hay que prestar atención a las críticas, ni buenas ni malas.


He leído en algunas redes a gente diciendo que va a dejar su blog, o que va a cerrar tal o cual página porque hay “personas” que están acosándolas continuamente, haciéndoles sentir mal a base de infravalorar su trabajo o su arte. A mi esa clase de “gente” me merece compasión y pena, pues tienen unas vidas tan desgraciadas y son tan inútiles que solo sirven para entrar en las páginas de personas que poseen el arte que ellos no tienen ni tendrán jamás, e intentar que lo abandonen. Jamás hay que prestarles atención a estos “individuos” ni tampoco a sus supuestas críticas.

Una alabanza sienta muy bien. Nos alegra el día y nos renueva el ánimo de crear. ¿Quién no siente ganas de escribir más cuando alguien le dice que escribe muy bien, cuando es más de una persona la que se lo dice? Las alabanzas están muy bien cuando las merecemos, solo entonces. En la red hay tres tipos de personas: los que van de frente, los que son un tanto incultos o bien tienen un pésimo gusto por la literatura u otras artes y los que carecen de vergüenza (sustitúyase por h. de p. si se cree conveniente). Estos dos últimos tipos son los más pródigos a las alabanzas inmerecidas. Si bien algunas veces las alabanzas dependen del gusto en cuestión y sobre gustos no hay nada escrito, el resto de las ocasiones es por falta de conocimientos sobre arte o por desvergüenza, pues saben perfectamente el daño que pueden hacer, y que de hecho hacen.

Porque cuando alaban tu obra no la revisas. Si está bien, ¿para qué? Sí, es posible que algunos los hagamos, pero hay gente que no lo hace, sobre todo a ciertas edades en las que te lo crees todo y más una alabanza. Esta gentuza, hablando ya claro, te hace subir a una nube desde la que no ves tus errores y que cuando en una editorial te dicen que no van a publicar tu obra por razones más que obvias la caída es de lo más dolorosa.

Las críticas “negativas” molestan, no agradan, pero a la larga son mucho mejores, pues nos ayudan a aprender y mejorar, que es lo que al final nos acercará a nuestro sueño de publicar. ¿O es que alguien quiere publicar cualquier cosa? Si es así muy bien, pero luego no quejarse porque la gente, la que verdaderamente lee y la que verdaderamente tiene buen gusto y criterio literario, nos diga que no leerán ninguna obra nuestra nunca más porque no hay por donde cogerlas.

Yo ya desconfío, me agradan las alabanzas que recibo, por supuesto, pero reviso mi obra y estoy siempre atenta a las críticas, que son las que realmente necesito. También desconfío de las reseñas de libros, tanto las buenas como las malas, pues a lo mejor se deben al gusto en sí de quién hace la reseña o la obra no es tan buena. O no es tan mala. Muchas veces las editoriales envían libros a bloggers a condición de que la reseña sea buena, a fin de promocionar al autor/a del libro, por no decir que directamente pagan por una buena reseña. Y muchas veces no merecen tal promoción. No porque lo diga tal blogger de mucha influencia es realmente bueno o realmente malo; no sabemos que hay detrás, si una opinión sincera o el gusto de esa persona sin criterio alguno o directamente un pago.

Es muy fácil engañarse a uno mismo con las alabanzas. Y también es muy fácil caer en en la pena que da desmontarle a una amistad su sueño. Ese es otro problema que veo mucho, amigos que con su mejor intención no les dicen a sus amistades que su escritura, su música o el arte que desarrollen no está listo todavía, o incluso que nunca llegará a nada. Hay gente que no tiene potencial para escribir, cantar, tocar algún instrumento o pintar, pero que como tienen dinero y pueden permitírselo se "dedican" a algún arte. Estas personas suelen estar rodeadas de gente que los alaba constantemente, bien porque les dé pena decirles la verdad bien porque quieran sacarles algo. Y estos "artistas" están tan subidos en su nube que no se dan cuenta ni de lo uno ni de lo otro.
O gente que engaña a los demás, que te hace creer que ha publicado su libro o su disco, que tal editor o productor se ha interesado en ellos, pero que resulta que han coeditado o pagado directamente al productor en cuestión. Al igual que las reseñas "buenas", los prólogos de tal autor y las "colaboraciones" de tal o cual músico o artista también se pagan.

Hay gente a la que le gusta vivir en la mentira, que la verdad les resulta tan fea y aterradora que prefieren una mentira bonita aunque no tenga futuro, y esto no sólo en el arte sino también en la vida real. Esas personas se creen felices, y quizá en cierta manera lo sean, pero cuando la realidad los golpea el dolor es mucho mayor que cuando no se vive en la mentira.

lunes, 30 de octubre de 2017

La estupidez del cambio de hora

Sí, es una total y absoluta estupidez. Y lo que es peor, es mentira eso de que ahorra en electricidad.
Por si alguien no se ha dado cuenta, aunque amanece antes con una hora menos también oscurece antes, con lo cual por la tarde hay que encender las luces antes. Y por si alguien tenía dudas, para las empresas, que se supone que el ahorro es para ellas, amanece y atardece a la misma hora que para los hogares. Si en casa hay que encender la luz a las seis y media porque ya no se ve, en las empresas, también.

Es un bulo para que consumamos más electricidad, las únicas empresas que "ahorran" son las compañías eléctricas, que ven incrementadas las facturas porque hay que encender antes. Que no nos engañen más, el cambio de hora hay que quitarlo y poner la hora solar, puesto que el sol va a seguir saliendo y poniéndose a la misma hora siempre, por mucho que la cambiemos.

martes, 24 de octubre de 2017

¡Estás gorda!

Una cosa que no entiendo y que me toca mucho las narices, son esas "personas" que les dicen a sus hijos que están gordos/as.

Hace poco me he encontrado con dos chicas jóvenes y delgadas a las que sus madres les decían que estaban gordas.

A ver, madres, ¿o no os puedo llamar madres? A un hijo/a no se le dice eso, y no me vale como excusa la preocupación por ellos, el que el sobrepeso hay que evitarlo a toda costa. Hay formas y formas de cuidarles, y decirles a chicos y chicas de 1'60 y cincuenta y pocos kilos que están gordos/as no es una de ellas.

Es obvio que tienen que cuidar su alimentación, pero no diciéndoles que están gordos, quitándoles la autoestima, algo muy importante para toda persona, sobre todo en la infancia y la adolescencia.

Otra "excusa" que no me vale es que creen que así los motivan a adelgazar. Pues no, a lo que los motivan es a tener depresión y a odiarse a sí mismos.

Lo peor es que muy poca gente se da cuenta de que sus padres también se equivocan, y que no siempre hay que hacerles caso, aunque su motivo sea que se preocupan por nosotros. Aunque sea difícil, hay que tomar cierta distancia con nuestros padres para crecer como personas, y una de las cosas es esa, no hacerles siempre caso.

Tampoco me vale como excusa aquello de que "no saben hacerlo mejor". Hace veinte años o más puede, no había tanta información ni medios como ahora, pero hoy en día que tenemos información sin pedirla incluso no nos podemos amparar en eso. Tener un hijo exige muchos sacrificios y dedicación, informarse y aprender forma parte de esos sacrificios. Hay que leer, preguntar si hace falta. Si no, no tener hijos.

lunes, 23 de octubre de 2017

Cambiar recuerdos

Esto lo escribo porque en su día me ayudó mucho.

Recién rota una relación duele mucho ver esos sitios que fueron especiales con esa persona, porque nos traen recuerdos de algo que ya no va a volver.

Si bien lleva tiempo reducir ese dolor, hay cosas que ayudan a pasarlo, entre ellas cambiar recuerdos.

Cuando conocí a mi marido acababa de sufrir una relación fallida. Un día, al pasar por uno de los sitios en los que estuve en esa relación, me propuso hacer algo en ese mismo sitio que trajera un nuevo recuerdo, y así cambiar el anterior por otro. Era un banco, donde había estado esperando al otro, o con él (ya no lo recuerdo) y me propuso que nos besáramos allí. Funcionó, desde entonces ese banco es donde me besé con mi marido, y ese recuerdo supera al otro. Hicimos ese cambio de recuerdos más veces, pero ya no recuerdo que vivencias cambié. Se fueron.

lunes, 16 de octubre de 2017

Sobre alergias y otras mentiras

Sé que este post no lo va a leer nadie, bueno, supongo que tendré las diez o doce visitas que suelo tener, pero no creo que las supere, ni que nadie comente. Aún así lo voy a escribir, porque es un tema que me toca mucho las narices.
Padecí no hace mucho alergia a la PTL, o como lo llamaron ellos: hipersensibilidad a la proteína transmisora de lípidos. No podía comer vegetales crudos, ni frutos secos, ni frutas tropicales. Mentira todo. O casi todo.
Para empezar esa proteína resiste el calor, con lo que da igual si los vegetales los cueces o no. Después hay muchas, y si bien el cuerpo puede confundirse, no siempre lo hace. Y lo he probado de sobra.
Tras analizar lo que me había pasado y lo que solía comer, supe que sólo me afectaban las nueces, los kiwis y los plátanos. Podía comer todo lo demás.
De eso hace ya más de dos años, y puedo decir que se me ha quitado. ¿Cómo? No lo sé con exactitud, pero tengo una teoría. Las alergias son provocadas.
Evidentemente no tengo pruebas; de tenerlas no estaría aquí, estaría denunciando. Porque creo que son provocadas por todos los químicos que hay en los alimentos, de alguna manera por las compañías farmacéuticas, que ingresan cada mes miles de millones gracias a los medicamentos con los que palían esta dolencia. Creo que debo de haber dejado comer aquel aditivo o conjunto de aditivos que me causó esta alergia.
Pienso así por lo raro que fue todo, de buenas a primeras. Lo siento, pero no me creo que un alimento que toleras normalmente toda la vida de repente siente mal, ni que sea por ingerirlo demasiado. De ser así todo el mundo tendría una alergia a algo y afortunadamente no es así. Eso sí, tomar demasiados aditivos sí puede provocar este tipo de cosas. Eso sí tiene sentido. Y la OMS pasa del tema, no investiga lo suficiente, ni retira aditivos como debería estar haciendo.
Yo creo que me diagnosticaron mal. ¿Cómo lo sé? Fácil, me sacaron alergias que no tengo.
Una de las alergias que me ha salido, dos veces además, es la "alergia" a los perros. Hace más de veinte años que tengo perros, he tenido un total de siete con los tres actuales que tengo, les he dado de comer, los he acariciado, los he bañado, los he sacado, han dormido en mi cama, y además de ellos he interactuado con otros perros de amigos y familiares o de visita en el veterinario. Si tuviera alergia de verdad no podría ni acercarme a ellos y mucho menos tenerlos.
Y es que las pruebas están mal hechas.
Sí, alergólogos y alergólogas, están mal hechas.
Si se ponen dos posibles alérgenos juntos se pueden producir reacciones cruzadas, dando lugar a falsos positivos. Y lo que me toca las narices más que nada es que lo sabéis, y seguís engañando a la gente para ahorraros costes y tiempo, y para comodidad vuestra, del paciente por supuesto que no.
Sí es cierto que tengo alergia a los ácaros del polvo, y seguramente esa ha sido la que ha hecho que saliera la alergia a los perros.
Ah, a los gatos "también" la tengo. También los he tocado muchas veces sin síntoma alguno.
¿Qué voy a penar si no? Es obvio que no tengo alergia ni a los perros ni a los gatos, que las pruebas salieron mal.
¿Qué quiero conseguir con esto? Sé que nada, que esto no va a llegar a ninguna parte, que las pruebas seguirán mal hechas, que la gente seguirá engañada y que los químicos seguirán ahí provocando más alergias y más daño.

sábado, 14 de octubre de 2017

Liberarse

Ante todo, no soy psicóloga ni pretendo serlo, esto es simplemente una reflexión por cosas que he ido viendo y que hace tiempo me ronda por la mente. Tampoco quiero ofender a nadie, ni decirle como tiene que pensar o hacer las cosas, es sólo que creo que algunas maneras de plantearse las cosas hacen daño y otras no.

No sabía como llamar la entrada, y creo que al final liberarse ha sido porque ciertas maneras de pensar y ciertos pensamientos nos atan y nos esclavizan. Ciertas creencias nos cortan las alas o se las entregan a otros.

Y es que veo que a veces, nos planteamos las cosas de tal manera que sufrimos por ello, cuando otro planteamiento distinto nos ayuda igual a conseguir nuestros objetivos pero sin sufrir. O sufriendo mucho menos.

El sufrimiento forma parte de la vida; no vamos a evitarlo "preparándonos para lo peor". Todo lo contrario, nos vamos a sentir mal cuando "lo peor" llegue y mientras esperamos, porque pensar en lo peor nos hace sentir mal. Hay que contemplar todas las posibilidades que puedan salir y mantener la esperanza, siendo conscientes de que puede salir mal, no olvidando que puede no conseguirse lo que queremos, o que las noticias pueden ser las peores. Hay gente que piensa que estar preparado para lo peor hace que uno esté en tensión y se esfuerce más, y que además el "palo" sea menor porque te lo esperas. Sí, puede ser, pero a ese "palo" reducido porque te lo esperas hay que añadirle la angustia de esperarlo.

Y el como pensemos mientras luchamos por un objetivo influye mucho en sufrir más o menos. No es lo mismo pensar: si no consigo lo que quiero la vida ya no será igual, ya no seré feliz, a pensar: si consigo lo que quiero bien, pero si no lo consigo bien también porque hay otras cosas en mi vida, otros objetivos que alcanzar, otras vivencias.

Por supuesto, cada uno es libre de pensar lo que quiera y como quiera, de entregar sus alas, dejar que se las corten o cortarlas por su mano. De ponerse las cadenas que desee y como desee. De sufrir si así gusta.

Pero si no se quiere sufrir, todas las maneras de pensar no sirven a ese propósito, ni todos los planteamientos, ni todas las creencias. No se puede ser libre y llevar cadenas al mismo tiempo. No nos podemos presionar a nosotros mismos y a la misma vez estar relajados y felices pensando en que puede que no se alcance el objetivo deseado. Porque muchas veces, centrados única y exclusivamente en ese deseo, con el ánimo de conseguirlo, de esforzarnos lo suficiente, nos perdemos otras cosas que también nos hacen felices, que también nos llenan, porque dejan de llenarnos, o porque dejamos de prestarles atención.

A veces pensamos que necesitamos eso, y yo me pregunto, si no será sólo un gran deseo que nuestra mente nos hace creer que es una necesidad para que nos esforcemos más. Que quizá nos hace creer que el cuerpo nos lo pide, pero en realidad no es así. Es una duda que tengo y a la que no encuentro solución.

Sé que puedo estar equivocándome, pero es que tengo la sensación de que realmente algunas maneras de pensar y de plantearse las cosas hacen daño, de que otras son más liberadoras, de que a veces hay que cambiar la manera de pensar y de plantearse las cosas. Cambiar las creencias. Incluso cambiar nosotros mismos.

Quizá es que a veces nuestros deseos nos superan. ¿Será que nos esclavizan? ¿Será que nos hacen confundir gran deseo con necesidad? ¿Será que nos nublan la razón de algún modo? También estas preguntas están sin respuesta, y temo que nunca la haya.

¿Y si nos creamos necesidades que no son tales? Influidos por elementos externos, o quizá por nosotros mismos. Cosas que nos gustan tanto que creemos que las necesitamos. Quizá inconscientemente creemos que las necesitamos para ser felices.

Quizá, son los sentimientos, obligados a veces. Hay que querer a la familia porque es la familia, aunque nos hagan daño. Hay que hacer lo que ellos nos dictan, queramos o no, nos venga bien o no. Hay que hacer lo que se espera de nosotros, precisamente por eso, porque es lo que se espera, y nos enseñan que otra cosa sería incorrecta. Y que no se puede pensar de manera diferente.
¿Serán las dudas que eso nos crea lo que nos hace daño, o eso mismo, tener que pensar como los demás?

¿Y si es que les damos demasiada importancia a algunas cosas, que quizá no tengan tanta, o que se le puede quitar importancia? Hay cosas que cuanta más importancia se les dé peor nos sienta que no estén en su sitio, o que no salgan como creemos que tiene que salir, o que simplemente no salgan. Y no es que tengan esa importancia, sino que se la hemos dado; son cosas que sólo tienen la importancia que se les dé.

Por supuesto, cada uno puede seguir pensando como quiera, aceptar que no todas las formas de pensar conllevan felicidad o no aceptarlo, pero no aceptarlo no cambia el hecho de que es así. A veces, cerramos los ojos a cosas que no queremos ver, porque nos da miedo el cambio, porque tememos la solitaria transición que hay de una etapa a otra, porque pensamos que en esa transición vamos a sufrir más aún. ¿Y luego qué? ¿Si dejo ir esto qué? ¿Si me quedo sólo/a qué? Dan mucho miedo, y podemos quedarnos como estamos para no sentir ese miedo, pero esas cosas siguen siendo como son, y esos cambios siguen siendo necesarios. Dejarse paralizar por el miedo no es una opción aunque lo parezca, y mucho menos una solución.

Por eso lo de liberarse, porque al dejar ir algunas cosas, o al cambiarlas en su forma o contenido nos liberamos de pesadas cargas, de cadenas que nos oprimen.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Como tratar con la gente tóxica en un grupo

Sé que hay muchos posts y artículos sobre la gente tóxica, que parece ser una especie de plaga que se ha extendido en los últimos años. Yo creo que siempre han existido, pero que hasta hace poco no se les ha puesto nombre.

La mayoría de estos artículos aconseja alejarse de estas "amistades", cuanto más mejor.

Sí y no, por eso es esta entrada, porque estoy de acuerdo sólo en parte, porque no siempre se puede hacer así.

A veces, la gente tóxica está dentro de un grupo de gente normal, de unos que les siguen y de otros que no. Yo he vivido de cerca una situación de ruptura de un grupo por culpa de una persona tóxica, pero también porque la persona atacada no supo lidiar con la situación.

Esta gente suele saber muy bien qué hacer y a quien hacérselo, porque sus victimas suelen responder como ellos/as quieren. Indirectamente crean mal rollo y rompen el grupo de manera que no parece que hayan sido ellos y la persona atacada es rechazada por haber roto el grupo, aunque haya sido empujada por otra persona.

Después de lo que vi llegué a la conclusión de que no siempre alejarse es la solución, puesto que no siempre la situación lo permite. En un grupo de trabajo, de estudios o de amistad no puede hacerse, porque no somos solo nosotros y la persona tóxica.

Hay otras cosas que se pueden hacer en situaciones con personas tóxicas para evitar que hagan daño.

1. Nunca meter a todo el mundo en el mismo saco. ¿Qué quiero decir con esto? Que no a todo el mundo se le da la misma confianza ni todo el mundo sirve para que se confíe en ellos, sobre todo con la gente tóxica. Lo mismo que hay gente que merece nuestra confianza, hay otra que no, no sólo la gente tóxica, sino gente con la que no tenemos tanto trato ni tanta afinidad. Hay gente que por su personalidad, aunque no sea tóxica, no sirve más que para hablar de aficiones y cualquier tema insustancial. No necesariamente tienen que ser malas personas, simplemente no dan para más. A estas personas se les suele ver de cuando en cuando, para tomar un refresco y poco más. Es más o menos el trato que hay que darle a la gente tóxica; si te llaman, corresponde, si no llaman, no llames, no te enfades porque dejen de aparecer o aparezcan intermitentemente. Nunca jamás les cuentes nada íntimo, nunca hables de cosas que no sean aficiones y vanalidades varias. O bien lo contarán por ahí o bien lo usarán contra ti cuando les interese. O ambas cosas.
2. Nunca, NUNCA, metas a nadie por medio. Da igual si es un grupo de trabajo, de estudios o simplemente de amigos. Lo que sea que haya pasado entre la persona tóxica y tú que quede entre vosotros. En el momento en que otras personas se ven en medio de algo así se crea mal rollo, que es lo que quieren los tóxicos. Cuando en un grupo decimos cosas como: "Si viene tal no vengo yo", forzamos a los demás a elegir entre dos amistades (por mucho que una sea dudosa), y si eso lo decimos a la hora de reunirnos en una casa que no sea la nuestra, peor aún. Nadie quiere elegir entre dos amigos por mucho que uno no merezca serlo, y a la hora de invitar a la gente en casa queda la sensación de que no mandamos nosotros en nuestra propia casa, sino la persona que se niega a reunirse con la otra. Hay que andar mirando a ver como se hace para que esas dos personas no coincidan, y eso suele ser muy molesto.
3. Pasa de ellos. JAMÁS respondas de ninguna manera a sus ataques, ya sean indirectas u otra cosa. Aunque no sea cierto, que parezca que no te afecta. Así sentirán que sus esfuerzos no han servido para nada, y serán ellos los que se sientan mal, no tú.
4. Si no es la primera vez que te hacen daño, no vuelvas al pasado. ¿Tiene sentido enfadarnos por cosas que pasaron hace cinco años o más? Ninguno, si no lo zanjaste entonces, de nada sirve acordarse ahora, y si eso se suma a los ataques actuales, nos hace mucho daño. Nos hacemos daños nosotros mismos permitiéndoles ocupar nuestra mente, como bien dicen en muchos artículos.
5. Mantente en tu sitio. Sigue yendo a las reuniones, sigue comportándote como siempre, pásalo bien. Sé que mucha gente piensa que eso es muy difícil, por no decir imposible, igual que pasar de ellos; no digo que sea fácil, digo que hay que intentarlo al menos, porque lo que suelen querer es que nos vayamos del grupo o que lo rompamos nosotros. Además, ¿Y si resulta que hay un evento público al que va todo el grupo y que deseamos mucho? ¿Vas a dejar de ir para no ver a esa persona? ¿Vas a dejar de disfrutar de ese evento y pasarlo mal porque esa persona está allí? No nos olvidemos que la calle es de todos, que los locales son públicos y que toda aquella persona que paga su entrada a un evento público tiene el mismo derecho que nosotros a ir. No podemos pretender que esa persona deje de ir a los sitios a los que frecuentamos porque nos hayamos peleado, ni quedarnos en casa por la misma razón. ¿Qué pasa si vive en tu mismo pueblo o ciudad? Ni podemos escondernos para no ver a esa persona ni podemos pretender que no salga a la calle para que no la veamos. Pasa página, que esa persona signifique lo mismo que cualquier desconocido/a que veamos por la calle.
6. Manten la paz. Imposible como lo otro, ¿verdad? Plantearos qué haríais si esa persona tóxica está en vuestro grupo de trabajo o estudios, o peor aún, es vuestro compañero/a de piso. Seguramente uno de los dos tendría que irse, pero, ¿quien ha de hacerlo? ¿Es justo que sólo se vaya uno? Sí, la persona tóxica sería la que tendría que irse, pero, sea quien sea quien ha de marcharse no es algo que se haga de un día para otro, y mientras tanto hay que mantener fuera al resto de los compañeros y tampoco es cuestión, si sólo comparten piso dos personas, de andar peleándose todo el día mientras uno de los dos se muda.
7. NUNCA hables de esa persona, ni siquiera la nombres. Explica lo que te ha pasado sólo una vez, dos a lo sumo si alguien no estaba ese día, y deja el tema zanjado. Da igual lo que se hable, da igual si alguien insinúa algo, esa persona ya no está en nuestras vidas, y no nos interesa ni hablar ni lo que se hable de ella. Insultarle, decir lo falso/a que es, lo mala persona que es y lo que te hizo una y otra vez no va a hacer que los demás dejen de hablarle y cierren filas en torno a ti. Creará mal rollo también y le dará a la otra persona la oportunidad de negarlo todo y ponerse como víctima. Parecerá que estás obsesionado/a con esa y por más que digas que pasas de ella nadie se lo va a creer. Si pasas de una persona ni la nombras.
8. No pienses en esa persona. Le das poder sobre ti. Te hace perder el tiempo y sentirte mal. Tus pensamientos, tu odio, no le llegan. solo sirven para hacerte daño, para secarte por dentro. No le importa que le odies. Si le importara, no te habría hecho daño, ¿no crees?
9. NUNCA ataques a nadie por relacionarse con esa persona. Cada cual es libre de elegir con quien se relaciona, y nadie es quien para decirle a nadie quien le interesa como amigo y quien no. No te enfades con los demás porque sigan viendo a la persona tóxica, y JAMAS, les digas ni insinúes que prefieren a esa persona que a ti, porque ya sea por el enfado o ya sea porque es verdad, te pueden decir que sí, que prefieren a esa persona, sobre todo si ha aprovechado la oportunidad de hacerse la víctima y parece que no ha hecho nada. Suele ser que la persona tóxica sólo ataca a uno de los integrantes del grupo, porque mucha gente piensa: "A mí no me ha hecho nada, no tengo por qué dejar de hablarle", y siguen con su "amistad" tal cual. Y ni que decir tiene que no les digas que esa persona también los ha criticado a sus espaldas, que no es tan amigo/a como aparenta ser. Obviamente, lo negará todo.
10. Nunca jamás hagas nada intentando evitar que te critiquen. Por mucho que parezca que no, SIEMPRE encontrarán un motivo para criticar; da igual que se lo des o no. Por un lado, lo que creemos que no es motivo de crítica puede serlo, y por otro, cuando alguien quiere criticar busca el motivo hasta encontrarlo y si no lo encuentra se lo inventa. No caigas en el error de pensar que evitando ciertas cosas vas a proteger a un ser querido, al contrario de lo que parezca, no sirve. Hay incluso padres que hacen daño a sus hijos pese a que éstos procuran por todos los medios no hacer nada que pueda ser criticado o motivo de conflicto. Para una persona tóxica a la que le caes mal o que te tiene celos, todo lo que hagas, sea lo que sea, estará mal, seas de su familia o no. Aquí, aunque la persona tóxica sea de la familia es muy importante pasar de ella y no responder a sus provocaciones sean cuales sean. La mayoría de los tóxicos, cuando se sienten ignorados se molestan mucho y se descubren ellos solos. A veces, el asentir mecánicamente como si estuviéramos escuchando ayuda.
11. Aunque no te niegues a ver a esa persona, sí que se puedes pedir un poco de colaboración. Pedirles, con amabilidad, a los otros miembros del grupo, que si es posible de vez en cuando no inviten a esa persona, y que si puede ser, no se hagan actividades que impliquen colaboración, como pueden ser juegos de mesa. Es de sentido común no proponer siquiera un juego que pueda dar lugar a un conflicto, pero a veces se nos pasan esas cosas por alto y no está de más que alguien lo recuerde.
12. Sigue haciendo lo que te gusta. Da igual si puede ser motivo de crítica o no, es más, si puede ser criticado por esa persona mejor, porque así demuestras que no te importa esa persona, y eso fastidia muchísimo. Cuando una persona tóxica ve que no le importa a aquella persona a la que ataca se siente fatal. Y si la ve feliz haciendo cosas con las que disfruta, se siente peor aún.

Hay que tener en cuenta, que, aunque sea empujados por otras personas el mal rollo lo creamos nosotros ya sólo con responder a sus ataques. Sé que parece que no somos nosotros pero sí, en parte sí. Evidentemente, los "malos" de la historia son los tóxicos, eso por descontado, pero también tenemos parte de culpa según como actuemos.

Sé lo que muchas personas piensan: no tengo por qué aguantar a alguien así, ni estar a disgusto en ningún sitio. No hay por qué estarlo. No si se cambia de actitud; si vas pensando que esa persona va a estar, que hará y dirá cosas para que nos sintamos mal tendremos el disgusto ya antes de salir de casa, y encima le habremos hecho la mitad del trabajo. La motivación de que tarde o temprano será esa persona la que se sienta mal también ayuda. Es muy importante no ceder a las provocaciones; no se es más fuerte que esa persona por contestarle algo que la ponga "en su sitio" o por enfrentarnos de alguna manera. Todo lo contrario, esa persona es más fuerte que nosotros, porque hacemos lo que quiere. Mucha gente busca conflictos por celos, pero otra lo hace porque les gustan las broncas y de paso sembrar discordia. Con lo cual, todo lo que sea responder, por leve que parezca, lo aprovechan para empezar una discusión.
Si pese a todo la discusión empieza, mantener la calma y no ponerse a su nivel. Eso hace que sean ellos los que griten y se comporten mal, descubriéndose igual que cuando se les ignora.
Los tóxicos suelen ser personas cuyas vidas están vacías o están mal, y en algunos casos tampoco es que sirvan para gran cosa. No saben hacer nada de provecho, no tienen aficiones, y ver los problemas de los demás les evita ver los suyos y les hacen sentir mejor. Por eso critican, y también para que no se hable de ellos.
Lo que peor llevan son los celos. Que sus matrimonios no vayan bien y los de los demás sí, que su casa no sea escogida para reuniones, que otra persona sea el centro de atención de algún modo y a ellos no se les preste tanta atención como quisieran les hacen sentir muy mal, de ahí lo de ignorarles y seguir con nuestras vidas. Son personas o bien inmaduras (por mucha edad que tengan) o bien con algún problema psicológico que les impiden buscar soluciones a sus problemas en lugar de molestar a los demás. La envidia los corroe por dentro y la única solución que ven es hacer daño. Por eso si parece al menos que no lo han conseguido habremos ganado.


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